El otro día nos encontramos con una noticia en la que un pueblo entero al norte de Inglaterra llamado Todmorden aprovecha todo el espacio común que tiene para cultivar sus propios alimentos mediante la permacultura.

Este ejemplo nos muestra que sólo tenemos que poner ganas y alcanzar el acuerdo entre todos para llegar a una meta común.

Puede parecer algo difícil, pero no son el único ejemplo de colaboración y proyecto ecológico de autosuficiencia. Aquí, en España, también tenemos un ejemplo que puede ser incluso más espectacular, aunque geográficamente se encuentre en otro continente.

Sí, hablamos de una de las islas del archipiélago canario, de El Hierro que está en proceso de ser totalmente ecológica y autosuficiente. La meta es conseguir la autosuficiencia agrícola y ganadera en 8 años.

Pero no queda aquí el afán de superación de esta isla, si no que está luchando también por conseguir la autosuficiencia energética a través de del proyecto 100% Energías Renovables, que la Unión Europea quiere exportar al resto de su territorio.

Como podéis ver se puede empezar por algo pequeño y luego ir aumentando más y más el proyecto hasta llegar a cubrir una isla entera. Así que desde aquí os animamos a que habléis con vuestros vecinos, asociaciones de barrio y poco a poco hagamos nuestras calles, barrios, ciudades… más verdes, más ecológicos y hagamos crecer el sentimiento de comunidad y colaboración.

Un aerogenerador en casa

A raíz de este artículo, estábamos pensando que generalmente no tenemos en cuenta lo que una fuente de energía novedosa deja de contaminar en relación a las tradicionales, pero no reparamos en la contaminación que genera su fabricación, mantenimiento y desmantelamiento.

Así que nos hemos parado a pensar en qué se podría conseguir a pequeña escala. Primero barajando la idea de buscar un aerogenerador casero, que nos dé la suficiente electricidad para mantener nuestra casa. Lo malo de esta opción es el coste económico, pues un mini-aerogenerador podemos encontrarlo a partir de unos 1500€.

Pero… ¿Y si lo construimos nosotros? La ventaja que tenemos en este caso es podemos recurrir a materiales reciclados, como Max Robson, que construyó el suyo con sólo 25€, aunque el rendimiento no es el mismo que el de uno fabricado por una empresa especializada.

En caso de que nos baste con uno casero, tenemos dos partes diferenciadas, la que se encarga de aprovechar la fuerza del viento, y la que transforma ese movimiento en electricidad.

Y si decidimos construirlo nosotros mismo, con unas sencillas instrucciones y dedicando un par de ratos para recopilar los materiales.

Y si os animáis a construir vuestro propio aerogenerador, o ya lo tenéis construido, os invitamos a que lo compartáis con el resto de la comunidad, subiendo unas fotos, contándonos cómo lo hicisteis, etc…

Otros pequeños gestos para ahorrar energía

Con el aumento de las horas de sol se cambia la hora para conseguir un ahorro energético, y por consiguiente, conseguir reducir la huella de carbono pero también hay una forma de conseguir reducir la huella de carbono con nuestra forma diaria de vivir y también a través del consumo de bienes y el uso de servicios.

A través del consumo, como os animamos cada día, lo ideal sería consumir productos ecológicos y sostenibles, pues para cada necesidad que nos pueda surgir tenemos una alternativa.

Por ejemplo, si estamos pensando en cambiar de coche, podemos optar por uno híbrido, donde la oferta que nos ofrecen las marcas cada día es mayor, pudiendo optar casi a uno de ellos en cualquier segmento y gama.

Y en el caso de que tengamos un vehículo convencional, podemos utilizar biocombustibles, como ya os contamos en este artículo donde podéis encontrar puntos de repostaje.

Sucede igual con las motos eléctricas, si lo que queremos es ir al trabajo de una forma rápida y poco contaminante, y la distancia es mayor de la que podemos cubrir de forma cómoda con una bicicleta, tenemos la opción de elegir una moto eléctrica, que por cierto, en este blog podéis aprender mucho sobre este tipo de motos.

Y por supuesto, las bicicletas, de las que ya hemos hablado otros artículos, que además de evitar que contaminemos, tienen efectos beneficiosos para nuestra salud, y con las temperaturas que tenemos en estos días hacen que ir a trabajar se haga más agradable.

También en el día a día, podemos hacer gestos para ayudar a reducir la huella de carbono, desde la típica recomendación de cerrar el grifo de la ducha mientras nos enjabonamos, con un gel ecológico, o mientras nos lavamos los dientes, hasta otras que puede que no hayamos tenido en cuenta que pueden ser más útiles también para nuestros bolsillos, como el uso de pilas recargables, no dejar encendidas las luces más de lo necesario, asegurarnos de que todos nuestros electrodomésticos hasta la cafetera son de bajo consumo, aprovechar las hojas de papel por ambas caras, reutilizar envases para otros usos… en fin, tanto como nuestra imaginación y creatividad nos permita para contribuir a reducir la huella de carbono.